Ansiedad, insomnio, dolores de cabeza, contracturas, estrés. Trabajar en una gran empresa puede ser un caudal de experiencias, una apuesta a futuro y un reconocimiento al esfuerzo. Pero también tiene su lado oscuro: el ritmo vertiginoso y el alto nivel de exigencia generan en muchos empleados una serie de problemas de salud difíciles de manejar. Conocedor de estos males que sobrevuelan las oficinas -y se ensañan con los ejecutivos-, el ex gerente de Techint Julio Aguirre combinó su experiencia corporativa de más de veinte años con una pasión de toda la vida, el yoga.
Hoy enseña esa disciplina en empresas, y de forma individual, a directivos de la consultora Accenture y el fondo de inversión Hope Funds, y también a los altos cuadros de la compañía Symbar, que fabrica en la Argentina las registradoras fiscales. Los objetivos: reducir el estrés y recargar las pilas a mitad de semana. Según el experto, los resultados son inmediatos. La práctica habitual de esta disciplina ayuda a evitar contracturas, combate el insomnio, mejora el rendimiento intelectual y laboral, y aumenta la capacidad de organización. Además, alivia tensiones lumbares, de piernas y espalda, mejora la circulación y ayuda a bajar de peso. Aguirre sabe de qué habla: "Yo conozco desde adentro el ambiente empresarial y sé lo que siente quien está sometido a altos grados de exigencia y competitividad. El yoga es una herramienta efectiva para manejar ese estrés" , dice. Y aclara que "la combinación entre la práctica de posturas físicas, ejercicios de respiración y meditación, organizada en una secuencia cuidadosamente planeada y supervisada, es la mejor solución para reducir y hasta prevenir las consecuencias del estrés eliminando no solo los síntomas manifiestos, sino la raíz del problema". y va más lejos: "Si el empleado se siente bien, la compañía se beneficia porque se reduce el ausentismo laboral".
LA CARRERA EMPRESARIAL de Aguirre empezó cuando ingresó a Techint a los 23 años. Alos 28 ya era gerente financiero en Arabia, en donde estuvo hasta 1982. "Yo era el típico trabajador 24 horas, que manejaba más proyectos de lo que el tiempo me permitía, estresándome por llegar a las metas planteadas -cuenta el instructor-. Mi humor, mi salud y hasta mi vida personal giraban alrededor de la concreción de un contrato, la obtención de una financiación o el éxito de un proyecto-“ Cuando regresó al país se incorporó a la petrolera Bridas, el grupo Bulgheroni, donde trabajó hasta 1989.
Pero ese año, ya trabajando como gerente financiero en la intervención de Somisa, algo cambió. "Estaba en un lugar de mucha presión política y no estaba acostumbrado. Me hizo muy mal", recuerda. Fue entonces cuando decidió volcarse de lleno a la disciplina oriental y dar un giro fundamental en su vida.
El cambio dio resultados. En 2000, trabajando como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), viajó a Bahamas para capacitarse en uno de los Centros de la Organización Sivananda (una de las entidades más prestigiosas que difunden el yoga en Occidente).
Además de sus clases habituales, actualmente el experto organiza "retiros de yoga" para empresarios. "Son grupos de diez a veinte personas que por dos días disfrutan de la vida sana: comida saludable, caminatas, técnicas de relajación y respiración. Se van nuevos", asegura. La propuesta tienta.

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